Me molesta en gran magnitud la gente que:
- Se cree demasiado importante.
- Es pesimista en el 60% de los casos o más.
- Tiene actitud de super-héroe/super-persona.





Un aroma llega a mí de forma rápida y pasajera, haciendo que todo en mí se erice…
Cierro los ojos, y todo se revuelve en mi cabeza, veo imágenes que se esfuerzan por aclarar de a donde se me hace tan conocido aquel aroma.
Lo tengo en la “punta de mis pensamientos”: una mezcla de sensaciones me hacen pensar en una colonia azul, típico aroma “marino” que no huele nada a mar, y que te hace sentir fresco, inocente, feliz, tranquilo…es un aroma a Bebé, que se me hace particularmente familiar.
Busco en todo para saber de a donde proviene… me huelo, huelo a la gente, huelo los frascos más cercanos y también los que se encuentran en el otro extremo del recinto, pero se me hace imposible localizar de a donde salió.
No puedo reconocer a quien pertenece, y finalmente me rindo.
Varios minutos de conversa me hacen olvidar aquel incidente, y sigo como si nada, hasta que una frase en particular me hace sentir extraña otra vez: “- ese olor yo lo conozco! lo sientes? Hizo que se me revolviera el estomago!...pero tu también lo sientes cierto?.-
Nuevamente (y ahora acompañada de otra persona) me pongo buscar mas impaciente aun, de a donde proviene ese olor, sin resultado alguno.
Intento aclarar todo pero es imposible, me siento un poco angustiada la verdad, hasta que las siguientes palabras me hacen cambiar: - ya lo recordé, la Carlita ocupaba esa colonia…
Por un momento sentí que las cosas se me hacían tan claras, tan obvias! Ahora sé que te pertenece a ti y que por primera vez te siento, estuviste aquí solo para nosotras, sin que nadie mas lo supiera!
Puede que me esté volviendo loca la verdad, o puede que mi forma de percibir las cosas ahora sea totalmente distinta, aceptando o intentando aceptar lo que no es familiar para mi…
solo sé en este momento que me agrada saber que estas aquí…
Y aquí estoy donde siempre, en nuestra casa fantástica, situada en un subterráneo (casa completa, con segundo piso, techo, y todo), que a pesar de estar mil metros bajo tierra, igual le llega la luz del Sol por las mañanas.
Esta oscureciendo. Es un día especial, me dices que Claudia y Felipe quieren que celebremos, aunque aun no sabemos qué! Es una sorpresa para ti, para mí y para todos.
Después de un rato nos arreglamos, y como siempre, nos vamos sin rumbo a caminar por las calles, total el tiempo sobra, y la Luna nos acompaña. Salimos de nuestro mundo subterráneo al placido aire otoñal, caminamos…una, tres, cinco cuadras, hasta llegar a una plaza llena de hojas, y veo a lo lejos, a una niña saltando y pisándolas sin cesar… me apresuro a imitarla, y te tomo de la mano para que me sigas…crash, crash, el sonido particular de las hojas es música para mis oídos.
Entre risas, nos vamos a sentar a una banquita, sacas dos cigarros, los prendes, y me ofreces uno (sabiendo que lo aceptare, total es nuestro cigarro “del mes”) y charlamos sin parar, contando nuestras anécdotas de la infancia, de la juventud que todavía persiste, como si nunca nos hubiéramos conocido. Somos como dos extraños necesitando conocerse el uno al otro.
La hora pasa, y es hora de nuestra celebración incógnita, me tomas la mano, y lentamente caminamos de regreso.
Claudia y Felipe, complacidos con nuestra llegada, nos invitan a pasar para esperar a los demás invitados, que entre charla y charla van llegando. Cuando todo el mundo esta presente, salta la Gran Sorpresa!: se casan, y además anuncian la llegada de su esperado hijo Martín. Es inevitable que las lágrimas se acumulen en el borde de nuestros ojos: nuestros mejores amigos, nuestras inspiraciones, por fin cumplen sus sueños.
Un poco de envidia sana me invade al ver la felicidad de aquellos personajes tan importantes en mi vida, el solo hecho de pensar que son mas “grandes” que nosotros, y que pueden cumplir sus sueños con tanta facilidad, me hace sentir esa mezcla de envidia pensando que a nosotros todavía nos quedan años para cumplir ESE sueño.
La celebración es grande, y dura hasta las tantas, por suerte somos vecinos y no caminamos nada para llegar e nuestro Hogar.
El cansancio, la alegría, y uno que otro trago hacen que me tire en la cama y entre en ese estado de conciencia e inconciencia que aparece cuando uno se esta quedando dormido. Siento que te acuestas lo mas lentamente posible para que no me despierte, me tapas bien, y caigo en ese profundo trance que dura algunas horas, hasta que la aventura de un nuevo día me despierte, y todo vuelva a empezar…
[Sueño recurrente desde el año 2004, tiene pasado (pues pasaron muchas cosas antes de esta parte del sueño) y parece que también un futuro, pues vuelvo a soñar con ellos…como si fueran parte de una vida paralela (mi vida paralela)…]